Ya lo sé

Un día. Tu madre que te a cuidado de toda la vida te avisa que saldrá a trabajar y que no la verás hasta el anochecer. Esa noche tienes una pesadilla en la que tu sueltas su mano y aunque la tratas de alcanzar ella se pierde entre la multitud. Tu sabes que eres un niño perdido. Despiertas asustado y escuchas esos violines a todo volumen mientras te das cuenta que estas sólo en una casa fría. Y sabes que tu vida no volver a ser la misma. “Adiós amor”. Escuchas esas notas una y otra vez.

Yo no lo recordaba pero hoy, salio de mi subconsciente al escuchar esta canción.

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Botellas a la deriva 10 años de sosobra.

Hablar de la ausencia en este sitio, sería inútil, desgastante y fauto. Justificarme ante mi mismo cuando no hay mas público asiduo a este blog que el de su propio autor.

Estoy aquí por que vuelvo cuando quiero guardar en estas botellas los pasajes mas personales que en soliloquio suelo introvertir. Cosas que tomo como particulares y experiencias que desde mi perspectiva nadie mas va podrá compartir ante la singularidad de los eventos.

Nada más falso que eso. Así que al publicarlo apelo a demostrar a los extraños: que todos compartimos las mismas vulnerabilidades y secretos que nuestra particular existencia nos hace creer únicas e irrepetibles. Una vez poniendo en contexto lo que se encontrara en estas paginas. Espero que se entienda que no pretendo la fama, ni el reconocimiento. Por el contrario, lo que se escribe, pide ser leído.

Y si la casualidad o el buscador le guió hasta estas playas. Puede asomarse a estas botellas y sus mensajes a la deriva. Escudriñe entre lineas y disculpe los errores de quién escribe. Pues a veces la escritura no va a la velocidad del pensamiento.

Sirva este sitio, como un álbum fotográfico. Algunos de estos escritos fueron creados de momentos mas lejanos a la existencia de otras plataformas ahora populares como Facebook, Twitter o incluso que el mismo WordPress.

Casi 10 años después, la red ha vivido y renacido. Pero este sitio, mientras siga en pie, podrá almacenar los pensamientos mas honestos de este el que ahora escribe. Lo que ya es políticamente incorrecto hablar. En este mundo hedonista que desaprueba el dolor, la indignación y la depresión. Pero también la introspección. Estamos tan acostumbrados a huir de nosotros mismos, llenandonos de ocupaciones. Que conocerse así mismo es la pesadilla mas recurrente de la que queremos despertar.

Pero siempre abra momentos. en la privacidad de los que no podemos huir. Ese momento en el que ponemos la cabeza en la almohada y no tienes con quien conversar, y ahora ponemos una pantalla para que nos arrulle con los estados de los amigos. Para callar la voz interior que pide nuestra atención.

Y en este ejercicio de voluntad me encontrara. Cuando crea que nadie me ve y escribiré unas cuantas palabras y las mandare a la deriva. Esperando que un día. Como este. Llegue a sus manos este mensaje. Sin que yo sepa si influyo en algo mi experiencia, anécdota u opinión en usted. Sin saber si alguien rescato estas botellas a la deriva. Gracias.