Ya lo sé

Un día. Tu madre que te a cuidado de toda la vida te avisa que saldrá a trabajar y que no la verás hasta el anochecer. Esa noche tienes una pesadilla en la que tu sueltas su mano y aunque la tratas de alcanzar ella se pierde entre la multitud. Tu sabes que eres un niño perdido. Despiertas asustado y escuchas esos violines a todo volumen mientras te das cuenta que estas sólo en una casa fría. Y sabes que tu vida no volver a ser la misma. “Adiós amor”. Escuchas esas notas una y otra vez.

Yo no lo recordaba pero hoy, salio de mi subconsciente al escuchar esta canción.

Agria amargura

Se dice que para ser feliz. Saques de tu vida a las personas negativas. Es curioso que ser feliz sea un acto tan egoísta que te permita marginar a los alguna vez compartieron el tiempo contigo y estuvieron ahí cuando los necesitaste.
Y es que a decir verdad no es una decisión consciente despertar un día de malas y declarar que el resto de tus días serás infeliz. Es como todo en la vida. Un proceso lento. Como la erosión.
Comienza con una mala decisión. Una ruta mal tomada que te desvía kilómetros. Esta re hace tomar malas decisiones para corregir tu camino. Las Cuales te retrasan más. A veces sólo es una pinchadura de animo. A veces es un choque con la realidad.
Ves a los demás avanzar mientras tu tratas de hacer reparaciones en el lado del camino. A veces llueve y comienzas a creer que es personal y que estas destinado a la desgracia.
Pero no pides ayuda. Porque deberías ser capaz de resolverlo. Por que los demás vendrán. Cuándo noten tu ausencia.
Y de repente. Eres negativo y te quedas sólo. Y eso te hace más amargo. Y te aíslas y te vuelves agrio. Dejas de creer y de tener sueños y te das por vencido.
Es cuando la ayuda viene de gente que ya ha pasado por ahí. Que conoce lo duró que es el camino y lo difícil que es caer.
Te ayudan por que saben lo que es estar sólo. Y por que saben que lo devolverás a alguien más, cuando lo necesite.
Te vuelves empático y comienzas a notar la injusticia y te das cuenta que Dios no aparecerá a resolverlo. Y comienzas a denunciar y quejarte y a usar tu voz para ser escuchado. Y te das cuenta. Cuán indolente es el resto al ajeno.
No te queda de otra. A volver a comenzar y vivir al día. Me consta que aún tengo muchos a mi alrededor que siguen ayudándome. No sé cuanto intente alejarlos con mis quejas y dolor. Pero aún siguen ahí.
Yo me preguntó si alguien en este mundo hedonista. Será capaz de ver detrás de la cara agria de alguien caído en la amargura.
Pero esta bien. Sigue rodeándote de gente positiva que te darán la espalda cuando te llegue la tormenta.

Asumiendo el reto

asumiendoelreto2015

Hace un año fui etiquetado en un estado de facebook mencionando que podría tomar el reto de llegar a esta carrera para el próximo año. Inmediatamente conteste: “Reto Aceptado.” Este año, estuvo lleno de cambios. y al voltear el calendario el año estaba por acabar. Un fin de semana cualquiera me dije: “esto de volver a correr, ya lo haré propósito de año nuevo.” No pude cumplir con lo dicho. Antes de acabar el año ya estaba corriendo.

Sin embargo me quedaba la espina de aquel “reto.” Cuando menos lo esperaba, salio la convocatoria para la edición 2015. No me lo podía creer. Esta programada para el día de mi cumpleaños. Creo que no puedo imaginarme una mejor forma de celebrar.

Si las cosas salen bien, y no me parte un rayo. En este momento estoy a punto de salir. Estoy aquí por mi voluntad. Es mi primer carrera oficial. No vengo a romper marcas, ni a ganar un espacio en el podium. Solo se que si mis hermana no hubiera “sugerido” el reto. Tal vez estaría durmiendo plácidamente después de ir ayer a una boda.

Pero estoy aquí, en la linea de salida, me espera una meta 5 km. mas adelante. Los últimos de un largo año. En donde yo pare de dejar todo para mañana. Paradojicamente, lo deje en el ayer.

Yo corro.

Llega el viernes, para algunos de quincena. Y mientras otras personas están pensando en divertirse. Yo tengo otro concepto de diversión. De diciembre a la fecha, he comenzado a correr. A pesar de tener muchas cosas en contra (sobrepeso, sedentarismo, y muy poca condición). Solo me quedo una sencilla razón: Por que sí.

Y es que me canse de dejar las cosas para luego, un día como hace 20 años me levante, tome los peores tenis para correr y salí de casa sin mirar atrás. Me encontré con ese muchachito que a sus 17 no le importo salir un sábado a medio día con botas de montaña, mezclilla y camiseta negra a derretirse a la luz implacable del sol. s

Claro, el saldo fue unos talones doloridos, piernas entumecidas, y una voz interna que te dice: ya no estas para esto. Pero esta vez, en vez de rendirme y compadecerme, el domingo por la mañana salí de nuevo.

En el tiempo que he corrido, me hice, no de reglas, me regale muchas complacencias. Me dije -Si no sabes que es lo que quieres hacer, comienza por lo que no quieres hacer.-

  • No corro por compromiso: Si en algún momento comienzo con “la disciplina” el peso en cada paso asemeja a traer un grillete en los tobillos. Es por eso que me concedí, que lo dejare si dejo de ser divertido y amable para mi persona. Si disfruto haciendo muchas cosas. ¿Por qué esto tiene que ser diferente?
  • No corro por salud: Al diablo con el bienestar físico, me he descuidado, me he excedido al punto del abuso de este cuerpo. No quise meterme a ningún tipo de dieta. No estoy buscando el espejo. Por el contrario, decidí cansarme y sudar. No es bonito ni glamoroso. No busco un antes o un después. La salud debe ser una actitud. Por extraño que parezca, correr me da mucha hambre. Pero me ha quitado los antojos. Solo se que el pensamiento sigue a la conducta. Sin embargo el malestar y esa incesante ansiedad se han reducido con tan solo levantarme del sillón.
  • No corro por pose:  En el momento que correr se me hizo más habitual, comencé a buscar una aplicación y me compre tenis de marca. Comencé a decirle al mundo que corro, aunque a nadie le importe. Eso, fue mas mera consecuencia que disfruto lo que hago y lo comparto; y no al revés. Si saco fotos, es por que quiero compartir la experiencia. Fue una ocasión simple. Cuanto tiempo haría en recorrer Tlatelolco de punta a punta. Así que me saque una foto en la torre de Banobras, y 10 minutos después estaba tomándole foto al CCU (Ex Relaciones Exteriores). Tan solo por curioso. Ahora me gusta compartir lo que veo. Perdón si los molesto. Ya no puedo parar.
  • No corro por competir: Una vez encarrilado, llegue al “sope” a correr fue lo mas decepcionante. Es más debo decir que entre mis concesiones es no te exijas mas de lo que puedes, solo un poquito más cada vez. Si acaso me viera desde fuera, es muy probable que para muchos “trote” mis tiempos dan pena ajena a aquellos que ya tienen un medallero en casa. ¿Que creen? no me interesa lo que piensen. Si acaso tengo una sola voz en mi mente que me encanta dejar callada cada fin diciéndole: “¿Ves que si se pudo?”
  • No corro para compararme, cuanto mucho para conocerme: Esta es una consecuencia, pero fue algo que fue tomando forma en estos meses, Comencé con una rutina, una ruta, unos calzado adecuado, y una forma de medirme. No paso la segunda vuelta para darme cuenta que fue mas lenta. El peor enemigo al correr es desde mi punto de vista es la decepción. Es como un fracaso tomado en pleno movimiento. No me gusto esa sensación de para, déjalo. Me detuve y tome un respiro. Decidí salir de esa trampa para hamsters llamada “circuito.” Así que me di otra concesión. Si quiero parar, lo haré. y si quiero correr de nuevo, también se vale. De ahí nació mi “reprise” y de ahí que tenga de 2 a 4 lapsos en un mismo fin de semana, algunos mas cortos, algunos mas largos. Si voy a correr, dejare de dar vueltas para saber cual fue la mejor, mejor corro para llegar de un punto a saber donde llegue.

Corro para mí: Cuando inicie no sabía que llegaría tan lejos, tan constante ni en que me transformó esta experiencia. Pero fue la incertidumbre la que de comienzo me levanto del sillón. Ahora tengo una mejor descarga de neurosis citadina de esta ciudad. El concederme “no pasar 2 veces por el mismo lugar” me a abierto a pensar, que rincón visitare ahora. No importa si me transporto, o me levanto mas temprano. Es por mi gusto, retratar que estuve en un lugar aunque nunca me vuelvan a ver los locales de esta gigantesca ciudad a la cual me canse de decirle, -Luego volveré.- Hoy la hago mía. No sé que tan lejos llegue. No sé si me baste solo la ciudad. No sé si seguiré atascando mi muro con fotos de donde estuve. No sé si llegue un día a competir en una “carrera” solo se que este fin de semana. Yo corro. =D

Corro para mí

Corro para mí

Mi Libertad

Mi calle Libertad, esa que todo mundo temía cuando yo contestaba, por donde vivía. Pero nadie sabía; que mi calle me esperaba, todas las noches, llena de vida, con el futbolito callejero, con los novios a escondidas. Los Borrachos y las tiendas que los surtian. Los puestesitos de garnachas. Todas ellas caras conocidas. Mi calle me protegia, no importando la hora, Casí nunca dormía. Me protegía de las lluvias, con sus cornisas. Siempre dispuesta a darme la bienvenida.

Hace mas de 30 años, que vivo en el sitio que me vio nacer. Si al no llegar al hospital, llegue al mundo en la calle de Libertad.

Siempre lo asumí como algo casi poético, ese departamento que tenía vista a la escuela y desde la ventana mi madre me lanzaba la torta mas fresca y recién hechicita que mis compañeros envidiaran.

El mercado estaba a una cuadra, asi como un centro de salud, años despues el metro también. Era extraño que mi calle tuviera ese nombre cuando alrededor las demas hacían referencia a heroes de la independencia. Pero mi calle, la libertad. por un extraño capricho, portaba el ideal de todos ellos.

Alguna vez por eso de 1999. Vicente Fox vino a saludar a los colonos y lo conocí aun como candidato. Le dí la mano, No se que juico amerite ahora. Pero fue un hecho. Hubo una segunda visita. En su primer día antes de la poseción mi calle sufrio una visita del mandatario. Como cambiaron las cosas que hasta para entrar instalaron detectores de metal. Y a todos los guarros precidenciales, hasta en las azoteas.

Mi calle, la que en los 80´s Tenía al “Imperio” un cabaret de mala muerte que en mi infancia me gustaba su marquesina de luces. Esa esquina que resguardaba a las prostitutas locales, Si, Todo ha pasado por mi calle de la libertad. La Vista de los fuegos artificiales desde el zocalo y el desfile aereo desde la azotea. Las viviendas renacidas de los escombros del temblor del 85 predios por el temblor del 85. El tianguis de la Lagunilla, Y el edificio en donde “El Tirantes” Gritaba: -Viva La Revolución en “La Lagunilla a Mi Barrio.

Pasarón sonideros, boxeadores y luchadores. Y mi tio abuelo, parte de las marimbas orquestas de Jaime Nuno. Notorios y no tantos. Gente que se conoce y se saluda cordialmente. Libertad. Bajo la mirada de doña estelita, y de tantos que se fueron con el tiempo.

Hoy le heche una mirada, antes de partir. Esta parte de la lagunilla, y que muchos ven como tepito. Pero no, sigue siendo un oasis. en medio de la nada, de la Guerrero, de Tepito, Tlatelolco y Centro Historico. El verdadero ombligo de la ciudad donde todo estaba a una hora de distancia.

Ironico es que la calle Libertad me tuviera cautivo por tantos años. Ironía que duela tanto arrancar raices para buscar nuevos rumbos. Pero nací en esta calle. No le pertenezco tanto como ella a mí. Ahora que paso todos los días por ahí. Se que voy por el rumbo correcto. Voy por mi Libertad.

tres heridas

publicado originalmente el 04/04/2007 04:21 p.m.
Si, suena a narco corrido, pero fueron tres heridas. Viví para contarla, y apenas al escribirlo comienzo a verlo en sus justas dimensiones.

Era la tarde de domingo del 1o. de Abril. Mi día de descanso. Los domingos no hay quien corte el cabello. Excepto una señora que pone su puestecito en el eje 1 norte. Al lado del mercado de Comida. Todo paso sin incidencias, y se me ocurre sacar el teléfono para hablarle a Aide, nada en especial, tan solo aprovechar mi visita al mercado para ver que compraba para comer.

Los note de reojo, es parte de vivir por estas calles, saber quien esta a tu alrededor. Estaban viendo medallas y cadenas. El mas grande codeo al otro, vi como me señalaban, sabía que no era nada bueno. comencé a caminar mas rápido y ellos echaron a correr, yo cambie de dirección y ellos disimuladamente daban la vuelta. Aide estaba en linea mientras le comentaba que me tenía que ir mientras esquivaba a la gente, pero ellos me dieron alcance, debo decir que era la primera vez que fueran tan persistentes, por lo común cuando los evitas tanto se dan cuenta que tu ya estas a la defensiva y se van, pero estos no. me tomaron por el brazo y dijeron en voz baja: -No la hagas de Pdo, quiero el teléfono o si no te picamos.-

Yo utilice el ultimo recurso. – Soy barrio maestro, soy de libertad.- ese recurso que me salvo mas de una ocasión cuando todo lo de mas falla. -Me vale madres, picalo.- El chaparrito saco algo del bolsillo de su pantalón, el grande tomo mi mano forcejeando por quitarme el teléfono.

Pude ver el filo de la navaja acercándose a mis costillas, curioso que tuve tiempo para ver que era un cutter y que solo sobresalía solo la punta, y que tuve tiempo para pensar, “con eso ningún órgano corre peligro.¨ Me hice a un lado sentí el corte, como los tantos que me provoque en las manos y cuyo filo limpio e indoloro atraviesa la piel. no me toco las costillas. Pero después de eso las cosas se vuelven confusas. Recuerdo que tome el brazo de mi atacante, mientras el otro forcejeaba con las dos manos. Sentí dos cortes mas en el único brazo que tenía libre, y de la derecha llego un puño certero a mi pómulo izquierdo y mi mano soltó el teléfono, por fin volvió algo de mi conciencia, y pense que no valía la pena un teléfono.

-Vámonos- grito el grande cuando ya estaba en sus manos mi teléfono, y el chaparrito lo siguió y no entiendo aún por que yo también corría en su misma dirección. Los seguía mientras los puesteros comenzaban a chiflar. Clave para identificar a los rateros. mientras que la gente me miraba con horror, llegue a la esquina, el chaparrito volteo, y por un instante, lo vi con cara de un niño asustado. Cuando mucho tendría 17, y estaba huyendo de mí. Me detuve y note que mi camiseta estaba roja y humeda en mas de la mitad. Yo nunca pretendí ser héroe, la conciencia volvió en mi, ¿que carajo pretendía?

Respire profundo, antes de asomarme a ver la herida. cuando quite la tela sucia de mi brazo salio disparado un chorrito de sangre, Era lógico, me dañaron un vaso, o una arteria, o una vena, entonces entendí las consecuencias de este encuentro y la cabeza se volvió fría. pensaba con claridad. Respirar lento, caminar, no correr, presionar la herida, hacerme un torniquete, mi cerebro me repetía el procedimiento para estabilizarme, pero en mi cuerpo aun corría la adrenalina. “llega a casa, busca tu carnet. toma un taxi, que nadie en tu casa se entere. todos mis pensamientos se arremolinaban, no se como llegue a casa. y le hable a Aide. no quise que nadie me viera, no podía dar explicaciones necesitaba atención médica.

3 puntadas en la altura del bíceps, una mas en la parte posterior del brazo. 3 puntadas en el costado izquierdo. y un equipo de residentes que me estabilizo, ahí, después de que la adrenalina me ayudo a sobrevivir supe por primera vez lo que se siente un estado de shock, aunque no llegue a desmallarme.

Todo a partir de ahí a sido lento y doloroso. La realidad me alcanzo a los 29, no soy tan hábil, ni rápido, ni tan seguro en mis calles como solía ser cuando niño. He dejado de ser un jodido estudiante de la UNAM, para ser parte de una estadística de robo. Lastima de teléfono, no tenía ni un mes conmigo, y cuando intenten meterle otro chip se bloqueara definitivamente. Por ultimo, aún no entiendo como es que actúe de manera tan imprudente. Nunca vi mi vida pasar ante mis ojos, nunca me sentí en peligro, nunca me sentí solo.

Siempre e creído en la justicia divina, yo no los odio ni los juzgo, pues a mi no me corresponde. Simplemente a todos nos toca pagar nuestros pecados, y esto, la mayoría de veces, nos toca pagarlos en vida.